Clara

Oda a Clara

Él distraído estaba entre un pensamiento y otro, cuando vio a una artesana;
supo que se llamaba Clara.

Si ella, era Artesana, él, era escritor.

Curioso fue, pues, pensaba escribir un cuento, y viendo la escena, y adentrándose, en ella, su cuento, sería.

Escuchad, lo aquí escrito, pues, lo escrito es para los niños, aunque las madres, comprar quisieran.

Vi, a través de los cristales, como en los cuentos de Dickens, a Clara, la artesana, cómo balanceaba, sus pies, con la ilusión y el coraje, de una muchacha, que siendo artesana, rodeada de tejidos andaba.

Rodeada de tejidos, unos y otros, le servían para crear, imaginar figuras, y prendas, muchas y variadas prendas; que adornasen, la ilusión de unos u otros niños;

de telas y colores,
las cuales había muchas, alrededor de unos personajes que a Clara, preguntaban:

 

Clara, tienes algo azulado para regalar a un recién nacido? Clara, haces bolsas de merienda inspiradas en una dulce vida de campo? Clara, hacemos una corona blanda como Platero?

Era magnífica, la actividad, era sorprendente, el ir y venir de unos y otros, pero ella, Clara, estaba fija  en el pintar de unos carruseles festivos, sorprendentes, figuras de algodón y accesorios varios, vistosos ellos:

salidos de la fantasía de Clara que yo, como escritor, quisiera saber de sus motivos y razones.

 

Clara, nunca olvidaré su nombre, pues en uno de mis poemas, figura.

 

Me alejé, del cristal, pues ella levantó su mirada, y, miró con asombro, una mira, la que sólo Clara, sabe mirar; pues su mirar está hecha de la ilusión de los niños que, ella, tanto ama.

en el vaho del cristal me puso su nombre, y dónde podéis encontrarla.

 


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cuestión, me remitió, en un sobre, sacado de uno de sus cajones una moneda que desconocía,

Todo es la novedad de una fantasía, en la que todos los personajes, habidos en la escena; pueden hacer de una fantasía una realidad, yo he sido testigo de ello, olvidando en cuanto pensaba.

A menudo, he pensado en ella, en su hacer, en su crear, en su deseo de la felicidad de los niños, haciendo algo que aumenta la suya propia; pues, crea amando; sirviéndose de ” siempre nuevos mimbres ” de algodón.

nota. el escritor, autoriza, la publicación por cualquier medio, lo escrito; ya fue pagado con una moneda, sin que hacienda, nada tuviera que decir, pues, fue la moneda de la ilusión de Clara.

 

 

Llegué a hablar con ella, una conversación fugaz; supe que era licenciada en Arte y, que de pequeña, la llamaban Zlura;

 

Me ha invitado a ver su taller y a enseñarme lo que hace.

 

Os escribiré, de ello, pues creí, que ya no tenía, historias que contar.

 

Saludos de

  Álvaro-escritor-

 

alvaropuigdemorales@gmail.com

 

si queréis saber más de ella, se lo preguntaría, si no supiera.

 

 

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