Oda a las muñecas

 

» Como escritor, he recorrido países , buscando algo que me llamara la atención, y encontré muchas maravillas, haladas, en las gentes, en su mirar, en los edificios, en las montañas, en los soles, porque distintos son, aunque fuera uno solo.

Sin darme cuenta, como la búsqueda de un laberinto, encontré unas Muñecas,
en uno y otros países, que fue algo nuevo para mí; para mi percepción, para mis
sentidos, para mi imaginación; pues eran algo más que unas muñecas, eran un
concebir, un nacimiento; amado por la creadora de ellas, por Clara; era un gestar,
dulce y perecedero, de lo que puede ser una muñeca; en su mirar, sonreír, ser
querida; toda ella arropada de unos tejidos , a admirar.

Su musicalidad, es la esencia de su amor a los niños, haciendo de ella un amor,
tranquilo, serpenteante de ilusión, a todos ellos.

Bien puedo creer, pensar el que he descubierto unas Muñecas, en los países que
estuve; ello hizo,  el que volviese a creer en la infancia, en cada una de ellas la había;
las cuales guardo en mi armario, con ribetes dorados; pues, viéndolas, hay amor, paz
y niñez; la cual la humanidad está necesitada de ella. 

Es todo, un recordar: Antiguamente, el amor de las niñas a sus muñecas lloronas las convertía en niñas con capacidad de amar. Hoy, las muñecas musicales de Clara ofrecen la misma opción a las niñas, pues en su esencia están hechas para amar.

 

Álvaro de Morales- escritor –

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